- COMO EDUCAR NIÑOS PARA CONSTRUIR LA PAZ EN UN MUNDO VIOLENTO - *
Maria Tereza Maldonado
El desafío para el siglo XXI es como educar niños para que creszcan con la capacidad de construir paz y solidaridad en un mundo en lo que hay mucha violencia no solamente contra los jóvenes, pero también entre ellos.
Los conocimientos recientes de la neurociencia afectiva y las pesquisas acerca de los orígenes de la construcción del vínculo desde el embarazo muestran la posibilidad de desarrollar, desde los primeros años de vida, las semillas de amor, de empatia y de la capacidad de cuidar.
La família y la escuela son las instituciones sociales primordiales para tratar de preparar la tierra com buenas semillas para crear en las nuevas generaciones las condiciones necesarias para hacer la transformación de la consciencia colectiva de que tanto necesitamos para construir camiños de esperanza.
Podemos decir también que, como padres y maestros, tenemos como función básica construir un vínculo amoroso ofreciendo seguridad y orientación para que los niños desarrollen su autonomia para que, como adolescentes e adultos, puedan ser personas capaces de cuidar bien de si mismos, de los otros y del ambiente en el que viven. Además de eso, que logren desarrollar sus capacidades intelectuales y características personales en harmonia con sus aspectos emocionales. Con eso, tenemos la esperanza de que puedan tornarse ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, capaces de contribuir positivamente para la construcción de una sociedad más solidária, de acuerdo con los princípios de la cultura de la paz.
Con base en el amor y la disponibilidad emocional para cuidar a los niños y adolescentes, es importante reflexionar acerca de los recursos de comunicación que los profesionales de salud y educación consideran fundamentales para un buen desarrollo emocional y de la capacidad amorosa que posibilite la práctica de los valores básicos de la relación entre los seres humanos: el respecto por el otro, la generosidad, la cooperación, la responsabilidad, la compreensión, la solidaridad.
Podemos sintetizar esas “reglas de oro” del modo seguiente:
1. Escuchar lo que dicen nuestros hijos y alumnos con atención y sensibilidad, para “leer las entrelíneas” de los mensajes;
2. Criticar las conductas socialmente non aceptables sin criticar la persona ni atacar la auto-estima del niño;
3. Trabajar los conflictos que surgen estimulando la búsqueda de soluciones en común, para que los niños puedan desarrollar su capacidad de crear salidas para los problemas;
4. Cuidar de la formación de una buena auto-estima, desarrollando “la mirada de apreciación” de las habilidades y de las conductas socialmente aceptables, para reforzar las “areas buenas” de la personalidad;
5. Colocar los limites necesarios con consistencia y serenidad;
6. Utilizar métodos no violentos para la disciplina en la educación como, por ejemplo, consecuencias para las conductas inaceptables com el objetivo de lograr la autorregulación de la impulsividad y estimular la responsabilidad;
7. Estimular la reflexión del niño y del joven acerca de la influencia de su estilo de comunicación en la conducta de los demás, invitandoles a pensar alternativas más aceptables de acción;
8. Ayudar el niño y el joven a canalizar sus impulsos agresivos para que se expresen como asertividad y no en conductas violentas;
9. Estimular nuestros hijos y alumnos a utilizar la creatividad para solucionar (y, en algunos casos, aceptar) las dificultades de la vida, con persistencia, flexibilidad y tolerancia a las frustraciones inevitables;
10. Fortalecer la actitud de tener esperanza, fé, optimismo y alegria, valorando los pequeños progresos y conquistas del desarrollo, para que los niños y los jóvenes crezcan con autoconfianza y buena autoestima.
* Ponencia para el IV Congreso Mundial de Educación y Adolescencia organizado por la Asociación Nacional de Padres de Adolescentes, en Mexicali, México, 2003.